CRÓNICAS IQUEÑAS
EL PRIMER
ALCALDE DE LA TINGUIÑA
Por: Juan Carlos Romaní Chacón
En
julio de 1996, un novato periodista emprendió la tarea de recoger algunos de
los miles de datos históricos, sobre La Tinguiiña; y, específicamente, sobre la
Virgen de Las Nieves.
En
uno de esos días, cuando la paraca tinguiñana parece refugiarse en lo hercúleos
brazos de los ficus centenarios de la Plaza María de Las Nieves; un señor de
avanzada edad, de rostro cetrino y cabellos ondulados, luciendo las canas que
afloran con el tiempo, reposaba sentado en un banquito de cemento, al costado
del local municipal.
El
jovenzuelo que apenas conocía ciertos datos de La Tinguiña, deficiencia lógica
de todo foráneo, optó por consultar al delgado tinguiñano de los cabellos
canos, algo sobre La Tinguiña Antigua.
La
breve conversación, resultó rica en detalles pasados y el joven agradeció la atención y se
despidió del desconocido tinguiñano. Pasaron siete meses, y cuando permanece
latente y fresco, el recuerdo de la presentación de la Revista Perfiles,
edición especial sobre la historia de La Tinguiña, con la portada engalanada
por la imagen de nuestra Santa Patrona Virgen de Las Nieves; el bizoño
periodista se atreve con cierta audacia a indagar una vez más, detalles del
pasado, aún con el riesgo de omitir verdaderos momentos que merecen estar
registrados en un papel, para que sirva de consulta y motivo de respeto y
admiración a las nuevas generaciones.
Tal
riesgo se desvanece, porque al acudir a las fuentes, se asegura la veracidad de
los hechos y su correspondiente publicación.
Don
Jorge Cevasco Villagarcía, primer alcalde del distrito, sufre una enfermedad a
los ojos que no le permite distinguir muy bien, y cercano a los 70 años de edad,
conservando esa lucidez envidiable por muchos y venerada por pocos; nos contó
su historia y parte de su vida, por supuesto sin reconocer al periodista que
otra vez se le ponía en frente, dispuesto a escuchar las sabias palabras y los
valiosos recuerdos, grandes eslabones del grandioso pasado de La Tinguiña.
UN
LIBRO A MI TINGUIÑA
En
la comodidad de su hogar, don Jorge toma aire y desparrama sus palabras a
través de esa voz pausada y precisa: “… algo tiene que quedar en la mollera, si
vale el término, que finalmente pueda perennizar con un documento escrito y que
pueda servir de consulta, los motivos de recuerdo y el futuro de La Tinguiña,
que sea bueno y fuerte como el huarango…”
Y
aclara con solemnidad propia de los patricios romanos….”yo muy poco conocí de
los trámites que se hicieron para que La Tinguiña fuera distrito. En ese tiempo
yo trabajaba en Ica, en la Casa Picasso y era difícil que yo estuviera
constantemente en estos lugares, salvo los fines de semana para pasarlo con mi
madre…los verdaderos hombres a quienes se les debe reconocer su lucha por tan
noble ideal, son don Augusto Gonzáles Tipacti, Armando Cevasco Villagarcía,
Eugenio Uribe, Carlos Luna Victoria, Fernando Cevasco y muchos más…
Hace
algunos años, teníamos en mente, algunas personas, como Alfonso Tello, Rolando
Cazallo, y otros….escribir un libro, y fuera el resumen, porque es muy difícil
escribir toda la historia, y que pueda servir de orientación ; y fijar en ese
documento el nombre de personas que no deben olvidarse nunca y puedan estar
todo el tiempo latentes, en el recuerdo de la gente…de vez en cuando nos
reuníamos y surgían grandes conversaciones, junto a una chelitas y nuestro
pisquito, pero el tiempo no nos alcanzaba por nuestras ocupaciones y la idea se
iba postergando…”
LAS
BUENAS NOTICIAS
“…La
noticia de la creación política del distrito de La Tinguiña, la trajo don Domingo
Arias Rondett, que junto a los gestores que ya he mencionado y a mi primo Julio
Cevasco Llerena, son los pilares de tremendo triunfo.
Domingo
era muy activo y el llegó como a las doce de la noche del 28 de diciembre de
1961. Hubo un pequeño revuelo en la población y ahora venían los problemas…”
¿QUIÉN
SERÁ EL PRIMER ALCALDE?
El
brillo relampagueante, encienden las pupilas de un hombre que sufre las
batallas inexorables de la ancianidad, y descarga otra andanada de
recuerdos….”El problema de buscar quién será el primer alcalde, se terminó
cuando los miembros de la comisión por la creación de nuestro distrito,
acordaron buscarme a mí para ser alcalde. En ese tiempo la gente no era como
hoy, que fácil se emociona creo yo, y hace problemas. Eso se ha visto y se ve
en todo el Perú.
Cuando
a mí me dijeron la noticia y después me trajeron la Resolución de la Prefectura
nombrándome como alcalde, para mí fue como un pesar,, pues con el trabajo
recargado que tenía como encargado de Caja de la Casa Picasso, imagínese; y
tampoco podía negarme…y yo de alcalde, que sabía? ¡nada!....antes no había
computadoras y yo trabajaba con los libros de contabilidad, que al abrirse
parecían una cancha de fútbol. Había compartimientos para Vista Alegre, Santa
Margarita, Macacona, Cabildo, etc. Todo ese movimiento lo llevaba yo…..ganaba
un sueldo considerable, pero el trabajo me absorbía 20 horas de un día….pero yo
creo que el destino de todos los seres, está trazado. Se hizo la proclamación,
se paseó la bandera por toda Tinguiña, que siempre ha tenido contacto con todos
los caminos y por eso se realizó un rallye, que hasta ahora no ha podido ser
superado, motivo de otro relato….”
LOS
NUEVE CONCEJALES
“….Se
nombraron nueve concejales o regidores por desconocimiento de la ley de
municipalidades, porque en realidad tenían que ser sólo cinco concejales.
Acordamos instalar la primera comuna y elegimos el local del Club Sport Puerto
Aéreo.
Con
mis compañeros de trabajo de la Casa Picasso y los flamantes concejales,
organizamos un almuerzo para agasajar a los invitados. Mi madre Eufemia
Villagarcía Ecos, me acuerdo, brindó su casa, ésta casa en donde nos
encontramos, para ofrecer el almuerzo. Se hizo un programa, una tarde
deportiva, se compraron mallas para los arcos del campo de fútbol, gracias a la
gestión de Miguel Ángel Campos.
Nuestro
gran amigo José Meza Quijandría, nos apoyó para conseguir los travesaños. Los
postes tenían 5 pulgadas de ancho, de largo tenía 2, 43 y el larguero 7.32.
Vinieron
de Ica varios diputados, senadores, otras autoridades, etc. No sé como, pero el
almuerzo alcanzó para todo el pueblo”.
UN
ONCE DE FEBRERO
“Antes
de iniciar nuestras actividades como distrito, el almuerzo ese, fue una lista
de anécdotas y recuerdos. Nos instalamos
oficialmente y festejamos muy bien, tanto así que faltaron cajas de cerveza y
nos perdimos de ganar más. Pero también se perdieron cubiertos que tuve que
pagarlos yo, porque me los presté de la Casa Picasso, que me lo descontó de mi
sueldo en armadas….encima el Prefecto de Ica, con varias copas de pisco
adentro, anunció que La Tinguiña sería provincia…”
“En
ese tiempo se produjo el golpe de estado y sacaron a don Manuel Prado
Ugarteche, presidente de la República y empezó una persecución política
empezando por destituir a todos los alcaldes del país y con la consigna de
destituir a todos los regidores apristas.
Y
así antes de realizar la instalación de la primera comuna….ya teníamos
problemas. Entonces llegó un alférez, comisionado por el Ministerio del Interior,
pero este señor era compañero de armas de mi hermano y amigo de mi familia….no
me destituyó, pero el problema de los concejales quedaba pendiente. Mi gran
amigo Juvenal Farfán, uno de los mejores tesoreros del municipio, en toda su
historia, se encargó de averiguar cuando llegaban los resultados de la
investigación sobre concejales apristas. Y llegó un día con la respuesta, un
documento que el me lo leyó, y confirmaba la destitución de todos los apristas
y que justamente conformaban una gran parte de la primera comuna.
Entonces
le dije que él no había recibido nada y rompí el documento en pedacitos. De
esta manera pude continuar con mi gobierno con el apoyo de estos nueve
concejales que se dieron íntegros por La Tinguiña.
El
once de febrero iniciamos nuestras actividades y con el apoyo de Miguel Campos
y de mi sobrino Julio Cevasco Llerena, que redactor de actas del Congreso de la
República y periodista de El Comercio, iniciamos las primeras obras.
Yo
no sabía donde estaba parado y con sus orientaciones fuimos avanzando.
Sobre
el tema del agua, existía un pozo en la
Plaza María de Las Nieves, que hasta ahora se observan algunos restos y el
reservorio que usted vé, se construyó por el Estado. Habían varios pilones en
lugares estratégicos y nosotros mejoramos esa deficiente acción del motor
extractor de agua y ampliamos las tuberías para la población que iba
aumentando.
Realizamos
un baile en la escuela 22309, lo que hoy es el Instituto y nos dio una utilidad
de 17 mil soles. Compramos un motor y una bomba vertical de 4 pulgadas que
mejoró el bombeo y hasta hoy existen restos enterrados en el pozo. Con otras
partes se hicieron los parantes para la cancha de fútbol. Construimos tres
puentes para cruzar las acequias, que ahora ya han sido destruidas para
construir la Av. María de las Nieves. Al respecto del afirmado de las calles de
ese tiempo, mucho debemos a las gestiones de José Oliva Sotelo, hijo del
alcalde que tuvo Ica, don José Oliva Razzeto.
Las
sesiones de concejo las hacíamos en el alma mater de La Tinguiña, la escuela
22309, a puerta abierta y el que quería entraba y opinaba. No ocultábamos nada.
Los
nombres de ciudades capitales de América y Europa, que hoy se nombran en La
Tinguiña zona alta, les pusimos así con la finalidad de pedir apoyo a las
embajadas de esos países, para que financien la construcción y el
embellecimiento de las mismas. Además no se iba a llamar así, Tinguiña Alta,
mal llamada hasta ahora, sino, Urbanización Mundial.
LA
CALLE OLVIDADA
Para
perennizar el 11 de febrero, le pusimos ese nombre a una calle que está un poco
escondida. La idea era y es, que esa calle se empalme con la Av. Julio Cevasco
y se puede hacer, porque parece que nunca se lo pidieron a los dueños de esos
predios que están construidos, que estaban llanos a colaborar. La calle 11 de
febrero es más ancha que la calle Julio Cevasco, que se le llamó así en memoria
de mi padre Julio Cevasco Elías.
ITALIA
Mi
abuelo don Rómulo Cevasco Barballerata, vino de un pueblo de Italia y se
instaló en La Tinguiña, junto con su paisano don Mateo Novaro. Mi apellido se
pronuncia “chevasco”, pero ahora mi familia lo ha hecho peruano e iqueño y se
pronuncia “cevasco”, con mucho orgullo y gracias a esta tierra bendita.
LOS
FICUS Y LA VIRGEN DE LAS NIEVES
Yo
calculo que el ficus que está frente a la Iglesia María de Las Nieves, tiene 10
años, porque realicé algunas indagaciones; pero los otros ficus son recientes y
algunos los han matado para construir la Plaza de Armas.
Hernán
Uribe Matta y don Carlos Luna Victoria, son mis fuentes de información con
quienes nos reuníamos en una cantinita de don Nicolás Roca; eran reuniones
provechosas en donde aprendíamos mucho los más jóvenes.
Sobre
la fiesta de la Virgen de Las Nieves, nosotros no nos metíamos en nuestro
primer gobierno. Después formé la Hermandad de la Virgen de Las Nieves
conservando siempre la inalterable tradición. Además fundé la Liga de Fútbol,
el Coliseo Parroquial, tracé el Estadio Municipal, me dediqué a hacer el plano
urbanístico y ubiqué la plaza José Olaya, el colegio Daniel Merino Ruiz. Aquí
quiero decir que hay un desnivel desde el punto de la Plaza de Armas María de
Las Nieves, al punto de la plaza Olaya, de 5 a 6 metros, igual en el estadio,
un desnivel de 1.5 metros….en fin, hay tantas cosas que nos faltarían días para
contar…”
CAMPO
DE ATERRIZAJE
Lo
que hoy es la Av. El Parque, era el campo de aterrizaje para aviones Faucett y
Paracas….después vinieron maquinarias para ampliarlo a 1800 metros de longitud
por 135 metros de ancho, y con cuyas máquinas aprovechamos y afirmamos varias
calles, que tienen su nombre por concurso público. Esa gran avenida la llamé yo
Av. Los Incas. Después la llamaron Campo de Marte, no sé porque mérito, pero no
estoy de acuerdo porque Marte no tiene nada que hacer en La Tinguiña; y por
último la llamaron Av. El Parque. Sin duda, es la columna vertebral de nuestro
distrito, que separa la zona alta y zona baja, únicamente por el desnivel de
terreno que hay, y no por tontos motivos que en nada contribuye a estar cada
día más unidos en una sola Tinguiña”.
Publicado en el
Boletín Municipal de La Tinguiña, el 11 de febrero de 1997.

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