martes, 26 de mayo de 2020

EL PRIMER ALCALDE DE LA TINGUIÑA



CRÓNICAS IQUEÑAS

EL PRIMER ALCALDE DE LA TINGUIÑA

Por: Juan Carlos Romaní Chacón

En julio de 1996, un novato periodista emprendió la tarea de recoger algunos de los miles de datos históricos, sobre La Tinguiiña; y, específicamente, sobre la Virgen de Las Nieves.

En uno de esos días, cuando la paraca tinguiñana parece refugiarse en lo hercúleos brazos de los ficus centenarios de la Plaza María de Las Nieves; un señor de avanzada edad, de rostro cetrino y cabellos ondulados, luciendo las canas que afloran con el tiempo, reposaba sentado en un banquito de cemento, al costado del local municipal.

El jovenzuelo que apenas conocía ciertos datos de La Tinguiña, deficiencia lógica de todo foráneo, optó por consultar al delgado tinguiñano de los cabellos canos, algo sobre La Tinguiña Antigua.

La breve conversación, resultó rica en detalles pasados  y el joven agradeció la atención y se despidió del desconocido tinguiñano. Pasaron siete meses, y cuando permanece latente y fresco, el recuerdo de la presentación de la Revista Perfiles, edición especial sobre la historia de La Tinguiña, con la portada engalanada por la imagen de nuestra Santa Patrona Virgen de Las Nieves; el bizoño periodista se atreve con cierta audacia a indagar una vez más, detalles del pasado, aún con el riesgo de omitir verdaderos momentos que merecen estar registrados en un papel, para que sirva de consulta y motivo de respeto y admiración a las nuevas generaciones.

Tal riesgo se desvanece, porque al acudir a las fuentes, se asegura la veracidad de los hechos y su correspondiente publicación.

Don Jorge Cevasco Villagarcía, primer alcalde del distrito, sufre una enfermedad a los ojos que no le permite distinguir muy bien, y cercano a los 70 años de edad, conservando esa lucidez envidiable por muchos y venerada por pocos; nos contó su historia y parte de su vida, por supuesto sin reconocer al periodista que otra vez se le ponía en frente, dispuesto a escuchar las sabias palabras y los valiosos recuerdos, grandes eslabones del grandioso pasado de La Tinguiña.


UN LIBRO A MI TINGUIÑA   

En la comodidad de su hogar, don Jorge toma aire y desparrama sus palabras a través de esa voz pausada y precisa: “… algo tiene que quedar en la mollera, si vale el término, que finalmente pueda perennizar con un documento escrito y que pueda servir de consulta, los motivos de recuerdo y el futuro de La Tinguiña, que sea bueno y fuerte como el huarango…”

Y aclara con solemnidad propia de los patricios romanos….”yo muy poco conocí de los trámites que se hicieron para que La Tinguiña fuera distrito. En ese tiempo yo trabajaba en Ica, en la Casa Picasso y era difícil que yo estuviera constantemente en estos lugares, salvo los fines de semana para pasarlo con mi madre…los verdaderos hombres a quienes se les debe reconocer su lucha por tan noble ideal, son don Augusto Gonzáles Tipacti, Armando Cevasco Villagarcía, Eugenio Uribe, Carlos Luna Victoria, Fernando Cevasco y muchos más…

Hace algunos años, teníamos en mente, algunas personas, como Alfonso Tello, Rolando Cazallo, y otros….escribir un libro, y fuera el resumen, porque es muy difícil escribir toda la historia, y que pueda servir de orientación ; y fijar en ese documento el nombre de personas que no deben olvidarse nunca y puedan estar todo el tiempo latentes, en el recuerdo de la gente…de vez en cuando nos reuníamos y surgían grandes conversaciones, junto a una chelitas y nuestro pisquito, pero el tiempo no nos alcanzaba por nuestras ocupaciones y la idea se iba postergando…”

LAS BUENAS NOTICIAS

“…La noticia de la creación política del distrito de La Tinguiña, la trajo don Domingo Arias Rondett, que junto a los gestores que ya he mencionado y a mi primo Julio Cevasco Llerena, son los pilares de tremendo triunfo.

Domingo era muy activo y el llegó como a las doce de la noche del 28 de diciembre de 1961. Hubo un pequeño revuelo en la población y ahora venían los problemas…”

¿QUIÉN SERÁ EL PRIMER ALCALDE?

El brillo relampagueante, encienden las pupilas de un hombre que sufre las batallas inexorables de la ancianidad, y descarga otra andanada de recuerdos….”El problema de buscar quién será el primer alcalde, se terminó cuando los miembros de la comisión por la creación de nuestro distrito, acordaron buscarme a mí para ser alcalde. En ese tiempo la gente no era como hoy, que fácil se emociona creo yo, y hace problemas. Eso se ha visto y se ve en todo el Perú.

Cuando a mí me dijeron la noticia y después me trajeron la Resolución de la Prefectura nombrándome como alcalde, para mí fue como un pesar,, pues con el trabajo recargado que tenía como encargado de Caja de la Casa Picasso, imagínese; y tampoco podía negarme…y yo de alcalde, que sabía? ¡nada!....antes no había computadoras y yo trabajaba con los libros de contabilidad, que al abrirse parecían una cancha de fútbol. Había compartimientos para Vista Alegre, Santa Margarita, Macacona, Cabildo, etc. Todo ese movimiento lo llevaba yo…..ganaba un sueldo considerable, pero el trabajo me absorbía 20 horas de un día….pero yo creo que el destino de todos los seres, está trazado. Se hizo la proclamación, se paseó la bandera por toda Tinguiña, que siempre ha tenido contacto con todos los caminos y por eso se realizó un rallye, que hasta ahora no ha podido ser superado, motivo de otro relato….”

LOS NUEVE CONCEJALES

“….Se nombraron nueve concejales o regidores por desconocimiento de la ley de municipalidades, porque en realidad tenían que ser sólo cinco concejales. Acordamos instalar la primera comuna y elegimos el local del Club Sport Puerto Aéreo.

Con mis compañeros de trabajo de la Casa Picasso y los flamantes concejales, organizamos un almuerzo para agasajar a los invitados. Mi madre Eufemia Villagarcía Ecos, me acuerdo, brindó su casa, ésta casa en donde nos encontramos, para ofrecer el almuerzo. Se hizo un programa, una tarde deportiva, se compraron mallas para los arcos del campo de fútbol, gracias a la gestión de Miguel Ángel Campos.

Nuestro gran amigo José Meza Quijandría, nos apoyó para conseguir los travesaños. Los postes tenían 5 pulgadas de ancho, de largo tenía 2, 43 y el larguero 7.32.

Vinieron de Ica varios diputados, senadores, otras autoridades, etc. No sé como, pero el almuerzo alcanzó para todo el pueblo”.

UN ONCE DE FEBRERO

“Antes de iniciar nuestras actividades como distrito, el almuerzo ese, fue una lista de  anécdotas y recuerdos. Nos instalamos oficialmente y festejamos muy bien, tanto así que faltaron cajas de cerveza y nos perdimos de ganar más. Pero también se perdieron cubiertos que tuve que pagarlos yo, porque me los presté de la Casa Picasso, que me lo descontó de mi sueldo en armadas….encima el Prefecto de Ica, con varias copas de pisco adentro, anunció que La Tinguiña sería provincia…”

“En ese tiempo se produjo el golpe de estado y sacaron a don Manuel Prado Ugarteche, presidente de la República y empezó una persecución política empezando por destituir a todos los alcaldes del país y con la consigna de destituir a todos los regidores apristas.

Y así antes de realizar la instalación de la primera comuna….ya teníamos problemas. Entonces llegó un alférez, comisionado por el Ministerio del Interior, pero este señor era compañero de armas de mi hermano y amigo de mi familia….no me destituyó, pero el problema de los concejales quedaba pendiente. Mi gran amigo Juvenal Farfán, uno de los mejores tesoreros del municipio, en toda su historia, se encargó de averiguar cuando llegaban los resultados de la investigación sobre concejales apristas. Y llegó un día con la respuesta, un documento que el me lo leyó, y confirmaba la destitución de todos los apristas y que justamente conformaban una gran parte de la primera comuna.

Entonces le dije que él no había recibido nada y rompí el documento en pedacitos. De esta manera pude continuar con mi gobierno con el apoyo de estos nueve concejales que se dieron íntegros por La Tinguiña.

El once de febrero iniciamos nuestras actividades y con el apoyo de Miguel Campos y de mi sobrino Julio Cevasco Llerena, que redactor de actas del Congreso de la República y periodista de El Comercio, iniciamos las primeras obras.

Yo no sabía donde estaba parado y con sus orientaciones fuimos avanzando.

Sobre el tema del agua, existía un pozo en  la Plaza María de Las Nieves, que hasta ahora se observan algunos restos y el reservorio que usted vé, se construyó por el Estado. Habían varios pilones en lugares estratégicos y nosotros mejoramos esa deficiente acción del motor extractor de agua y ampliamos las tuberías para la población que iba aumentando.


Realizamos un baile en la escuela 22309, lo que hoy es el Instituto y nos dio una utilidad de 17 mil soles. Compramos un motor y una bomba vertical de 4 pulgadas que mejoró el bombeo y hasta hoy existen restos enterrados en el pozo. Con otras partes se hicieron los parantes para la cancha de fútbol. Construimos tres puentes para cruzar las acequias, que ahora ya han sido destruidas para construir la Av. María de las Nieves. Al respecto del afirmado de las calles de ese tiempo, mucho debemos a las gestiones de José Oliva Sotelo, hijo del alcalde que tuvo Ica, don José Oliva Razzeto.

Las sesiones de concejo las hacíamos en el alma mater de La Tinguiña, la escuela 22309, a puerta abierta y el que quería entraba y opinaba. No ocultábamos nada.

Los nombres de ciudades capitales de América y Europa, que hoy se nombran en La Tinguiña zona alta, les pusimos así con la finalidad de pedir apoyo a las embajadas de esos países, para que financien la construcción y el embellecimiento de las mismas. Además no se iba a llamar así, Tinguiña Alta, mal llamada hasta ahora, sino, Urbanización Mundial.  

LA CALLE OLVIDADA

Para perennizar el 11 de febrero, le pusimos ese nombre a una calle que está un poco escondida. La idea era y es, que esa calle se empalme con la Av. Julio Cevasco y se puede hacer, porque parece que nunca se lo pidieron a los dueños de esos predios que están construidos, que estaban llanos a colaborar. La calle 11 de febrero es más ancha que la calle Julio Cevasco, que se le llamó así en memoria de mi padre Julio Cevasco Elías.             

ITALIA

Mi abuelo don Rómulo Cevasco Barballerata, vino de un pueblo de Italia y se instaló en La Tinguiña, junto con su paisano don Mateo Novaro. Mi apellido se pronuncia “chevasco”, pero ahora mi familia lo ha hecho peruano e iqueño y se pronuncia “cevasco”, con mucho orgullo y gracias a esta tierra bendita.

LOS FICUS Y LA VIRGEN DE LAS NIEVES

Yo calculo que el ficus que está frente a la Iglesia María de Las Nieves, tiene 10 años, porque realicé algunas indagaciones; pero los otros ficus son recientes y algunos los han matado para construir la Plaza de Armas.

Hernán Uribe Matta y don Carlos Luna Victoria, son mis fuentes de información con quienes nos reuníamos en una cantinita de don Nicolás Roca; eran reuniones provechosas en donde aprendíamos mucho los más jóvenes.

Sobre la fiesta de la Virgen de Las Nieves, nosotros no nos metíamos en nuestro primer gobierno. Después formé la Hermandad de la Virgen de Las Nieves conservando siempre la inalterable tradición. Además fundé la Liga de Fútbol, el Coliseo Parroquial, tracé el Estadio Municipal, me dediqué a hacer el plano urbanístico y ubiqué la plaza José Olaya, el colegio Daniel Merino Ruiz. Aquí quiero decir que hay un desnivel desde el punto de la Plaza de Armas María de Las Nieves, al punto de la plaza Olaya, de 5 a 6 metros, igual en el estadio, un desnivel de 1.5 metros….en fin, hay tantas cosas que nos faltarían días para contar…”

CAMPO DE ATERRIZAJE

Lo que hoy es la Av. El Parque, era el campo de aterrizaje para aviones Faucett y Paracas….después vinieron maquinarias para ampliarlo a 1800 metros de longitud por 135 metros de ancho, y con cuyas máquinas aprovechamos y afirmamos varias calles, que tienen su nombre por concurso público. Esa gran avenida la llamé yo Av. Los Incas. Después la llamaron Campo de Marte, no sé porque mérito, pero no estoy de acuerdo porque Marte no tiene nada que hacer en La Tinguiña; y por último la llamaron Av. El Parque. Sin duda, es la columna vertebral de nuestro distrito, que separa la zona alta y zona baja, únicamente por el desnivel de terreno que hay, y no por tontos motivos que en nada contribuye a estar cada día más unidos en una sola Tinguiña”.

Publicado en el Boletín Municipal de La Tinguiña, el 11 de febrero de 1997.




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